11.12.10

El Mesías

Gran parte de la sociedad aún cree en el Mesías. Eh, sí. Pero no en el Mesías religioso y espiritual, hablamos del mesías que alimenta, que sirve el pan, pero que no enseña a amasar, del mesías que mantiene. Que no importa si ese mesías es pequeño, retaco o simplón, o si no tenemos ningún interés en común, lo que nos atrae de él es la idea de vivir sin tantas complicaciones económicas, claro, porque ese es el típico alegato. ¿Estamos, hombres y mujeres de ahora, dispuestos a dejar nuestra libertad por comodidad y aburrimiento? Porque no les hablo de amor, o esfuerzo personal, sino subordinación absoluta hacia ese individuo al que de ahora en adelante le pertenecemos. El Mesías es quien te ata y puede ser una analogía de muchas situaciones.
Creo que nuestras sociedades pierden cada día ese crear y arriesgarse a descubrir sus capacidades para encerrarse en lo primitivo. La utopía sería la mejor manera de definir ese estado ideal en el que quisiera ver a mis semejantes. Todos podemos desarrollar destrezas. Quizás, hayamos dejado a un lado esa idea de “ser” por no “hacer”. Esta es una frase común de quien eligió el camino más fácil, porque con nostalgia recuerda ese momento en el que todo pudo haber cambiado. Porque pasa ante nosotros el chance de vivir de acuerdo a nuestra intuición y pasión y por miedos lo dejamos ir.
Pero, claro, todo suena convincente y cercano, hasta que llegamos a la práctica, ¿cómo lo hago? Estamos en capacidad de dejarnos llevar por lo que pensamos y asumir riesgos. Pues, sí lo creo. Nuestras sociedades latinas enfrentan crisis, pobreza, es algo patético. Pero no estamos a nivel de cambiar el mundo pero sí mejorar lo que somos. Nunca está de más adentrarse en lo desconocido. Quizá no podamos dejar los catorce años de carrera en una empresa. Quizá esto es no es contigo que has estado toda tu vida tan claro de lo que quieres y vives de eso. Y el Mesías no es más que encerrarte en ti mismo y perder lo que el otro tiene para ofrecerte. Todos los días nos renovamos. Mira hacia delante, puedes estar perdiendo el momento más hermoso de tu vida.
Gilmar Bastardo
Periodismo - Teatro - Publicidad
gilmar1600@gmail.com / @gilmarbastardo

9.12.10

A Harry Potter lo Enredaron


Esta semana la quincuagésima película animada de Disney, “Tangled” (o “Enredados” en español),  superó en venta de taquilla a la supuesta maravilla fantástica del año “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte”.  ¿Es esto de extrañar acaso? No. Para nada. Ya pasadas las semanas del “boom” de estreno y la expectativa, Harry Potter 7 ha quedado rápidamente en el olvido a medida que nuevos éxitos superiores
en narrativa, técnica e incluso originalidad, se estrenan.
No es sólo que Tangled sea una maravillosa película animada que retoma la fórmula de los musicales clásicos (Blanca Nieves, Cenicienta), pero usando la narrativa contemporánea, No es sólo que mientras Harry Potter cuenta sólo con el público que lo ha visto crecer por más de siete años, Tangled atrae a todo tipo de espectadores. Es que Harry Potter no aguanta más.
Aquellos que no son fanáticos de la saga ya la vieron. Los fanáticos la vieron pero como la historia está incompleta, en espera de la segunda parte, es posible que no quieran repetir la frustración de quedarse a medias nuevamente. Los más entendidos en cine, quizás alquilaron la tercera parte (El Prisionero de Azkabán) y recordaron que la dirigida por Alfonso Cuarón es la única entrega de la saga que vale la pena repetir. Así pues, ni con magia pueden los productores de esta moribunda saga, seguir exprimiéndole dólares a la escuela de brujos adolescentes. Habemos algunos que ya estamos hartos de que sigan enredando sus películas para alargar la saga y sólo vemos las últimas para poder verla terminar. Mientras tanto, nuevos títulos seguirán saliendo capturando nuestra atención. Por mi parte, ya no puedo seguir esperando por Tron Legacy.

Luis Grande
Periodista – Videógrafo – Cineasta
luisgrande.b@gmail.com / @luislegrand
www.kulashaked.blogspot.com

7.12.10

Paréntesis semanal (...)

Cuando llega me permito ser yo. No es que durante la rutina no lo sea, pero logro encontrarme conmigo misma durante este día. Llego hasta a escucharme,  y es que cuando llega este momento es similar a cuando se tienen esos sueños en los que eres tu el espectador y a la vez el protagonista y lo normal es verse caminando, hablando, comiendo y, hasta muchas veces, llegas a juzgar lo que haces mientras te ves actuando. Es estar afuera por unos segundos y observar qué es realmente lo que sucede.
Una excelente profesora de la universidad una vez nos dijo que todos “somos narradores de nuestra propia historia” y yo me pregunto si realmente estamos concientes de esto, porque es fascinante ser el actor y el autor estando conciente de ambos roles… por eso, cuando llega ese día, me permito ser yo, escucharme, prestando verdadera atención, porque siento que es la única manera de jugar los dos papeles.
No sé cuando ensimismarse pasó de moda (si es que algún día llegó a estarlo) porque ahora pareciera que todo nuestro alrededor está creado para olvidarnos de nosotros mismos. Nos despertamos con alarmas que nos hacen olvidar en menos de un segundo en qué pensábamos dormidos, prendemos la tele y vemos las noticias, caminamos o manejamos con música, llegamos al trabajo y más música... Más noticias, más bulla, ¿cuándo te escuchas? O mejor, ¿cuándo le prestas atención a lo que piensas?
Leonardo Padrón, reconocido escritor venezolano, hace unos meses twitteó algo así como “la palabra es lo único que nunca descansa”, esa frase me dejó pensando, porque tiene razón… no descansan, aun cuando trabajan sin ser escuchadas… ¡no descansan! Son la expresión de todo, nos quejamos, no enamoramos, aun cuando no podamos escribir o hablar están ahí trabajando, pensando, creando… Cómo no dedicarles un día para escucharlas, para hacerles caso y valorar su trabajo.
Hay días en los que ir en automático parece ser lo más coherente, en los que no prestar mucha atención es lo que nos da una paz aparente y circunstancial, pero sólo deberían ser muy pocos días, la mayor parte del tiempo es más divertido, dinámico y hasta útil crear concientes, narrar concientes… poner a trabajar a las palabras por decisión propia, porque al final es aun más divertido ser uno mismo el director de nuestra propia obra.
           Qué divina sensación esta extraña catarsis durante un paréntesis semanal.

Lilibeth
Lic. Comunicación Social

5.12.10

Sin título

Esa vez que me hablaste de Belle & Sebastian hace ya muchos años.
Ahora tengo más de 20 y me encanta... Me encanta la banda, me encanta haberlos querido yo solo.
Y esa vez que me dijiste que era más lindo aprender a quererse a uno mismo antes que a los demás.
Y  me pareció medio pedorro, medio pedante.
Pero me empezó a gustar, me gusta la banda, me quiero yo
Tres veces me repetiste que Fellini era un genio, yo sólo había visto Satyricon y me parecía muy gracioso.
Ahora esa noche me parece que empecé a querer a Federico y me llevó a querer a Pier Paolo y a Bernardo...
Hace poco empecé a querer a Chantal y sus silencios... ¡Que te calles te digo!
Dos meses después trate de ver la película con ella, se quedó dormida... Esa misma semana, otra noche, la misma película, la misma ella y se quedó dormida... Me dijo que le gustó igual.
Esa anoche hablamos bajo la luna y nos cagamos de frío.
A esa ella, que ahora quiero como me quiero a mí, son dos ellas, ¿no sabias? Y la ella mayor es la más fuerte.
Su nombre empieza con M y su segundo nombre con G, la M de su primer nombre se repite así: MM en medio de su segundo nombre.
Y mujer es la palabra que me gusta, así como individuo y pluscuamperfecto, también actualizar y las cosas de las que habla ese filosofo francés.
El vino blanco -me dijiste- te mantiene despierto y feliz. Ojalá me hubieras dicho que me ponía a bailar.
Tantas noches que no dormí, tantas noches que, contrario a mí, sonreí por largos ratos.
Ese día hablamos de los sueños y se hizo mañana, con chocolate caliente en un árbol papá nos esperaba.
Y casi asesino a tu hermano andando en bicicleta, viste la sangre en mis manos y rodillas... cómo nos gustaba y pensábamos en los colmillos de los vampiros.
Eran mejores antes.
¿Viste esa fiesta de año nuevo improvisada en la habitación de tu mamá? Que duró menos de 30 minutos, pero me hiciste bailar.
Hace dos años hablaba de ese lugar, hablaba muy poco igual, hoy hablo de otro y tengo unos cuantos amigos más.
Me gusta hablar enredado. Como papá, me gusta la banda que me recomendaste, me gustan Fellini, Passolini, Rohmer, Nolan, Jonze y ocho más, la música extraña y la ropa usada.
¿Recuerdas cuando te compramos en Semana Santa? Y ya pasó casi un año sin tu pelo en mi ropa, sin salir a buscarte en las mañanas congeladas.
Mi mesita de luz se llena de libros, el escritorio de papeles, el Big Ben y Peter Pan de monedas de 1 peso y 50 centavos.
Señor, ¿le parece a usted que yo sufra de insomnio, que Youtube se haga mi compañía, que ahora vea tantas series? (Lo siento, ya vi el último de Mad Men, MERRY CHRISTMAS!)
Ahora peso 4 kilos más gracias al chocolate y me gusta andar en Vespa, no es Roma pero es re divertido.
¿Viste la cara que hacen cuando llego con música y películas raras? Yo no.
Al final no me recomendaste nada, ni la banda del principio que ahora me gusta tanto gracias a ti.

SOYUNSALMON
Estudiante

3.12.10

No se suda, pero se sufre

Harlan Ellison, quien fue albañil y conductor de camiones antes de ser escritor, dijo que escribir era “el trabajo más duro del mundo”. A cualquier albañil o conductor de camiones ha de producirle irritación escuchar algo así, pero justamente la tristeza (o una de muchas) del “oficio” de ser escritor, es que cualquier persona fácilmente puede imaginar lo duro que es dedicarse a la albañilería o a la conducción de camiones sin haberlo hecho nunca, pero nadie sabrá lo difícil que es ser escritor hasta que no lo haya intentado, no una, sino varias veces.
Quizá lo duro de ser escritor radica en que se es escritor, todo el tiempo. No existe tal cosa como un horario para ser escritor y luego a casa a descansar. Puede que haya momentos limitados, destinados a la actividad física de escribir, pero el lugar de trabajo es el propio pensamiento, y de ése rara vez se puede descansar. Los escritores son workholics, inevitablemente. No por voluntad, sino porque no conocen otra manera; porque al haber descubierto en la escritura un modo de expresión para algo que siempre estuvo allí, justamente establecen que son, viven y ven el mundo de esa manera, la del escritor. Así como un economista no puede desvincularse de su formación y analiza incluso el clima en términos monetarios, el escritor no puede deslastrarse de una forma de concebir su alrededor que le es más propia que respirar. Y rara vez puede dejar de pensar en lo que escribe, cuando está escribiendo de verdad, esté en la ducha o la cocina o la oficina. Incluso durmiendo. El escritor escribe siempre, aunque no haya dedos sobre el teclado, o tinta manchando papel.
Por eso, también, ser escritor es quizá la profesión más solitaria. Apartando el hecho práctico de que dos o más difícilmente pueden escribir juntos, es porque la escritura suele provenir enteramente del mundo interno del escritor, en un constante diálogo consigo mismo. No un monólogo, un diálogo. Es más: una discusión, una pelea que las más de las veces llega a las manos. Es sumamente egocéntrico, sí, pero es la única manera de hacerlo. Esa forma ególatra y un poco desfasada de concebir el mundo incluye también cierta tendencia a sublimar todas las cosas, especialmente la escritura en sí. Pero, quizá, esta última sea la única sublimación sobre la cual no estamos tan equivocados.
 

Lorena

1.12.10

Wikileaks y la confirmación de la hipocresía

Esta semana se ha incendiado con el asunto de los documentos clasificados y secretos del Departamento de Estado de los Estados Unidos (EEUU), publicados en Internet por Wikileaks. En dichos documentos se revela la hipocresía que se anida detrás de la política de relaciones exteriores de EEUU, la intervención de este país en eventos internacionales como el golpe de Estado en Honduras o la presión internacional ejercida para aislar a Venezuela y a Irán, en sus respectivos territorios. Son más de 250 mil documentos que ponen en entredicho la honestidad del Dpto. de Estado Americano.

Pero la hipocresía ha salido a relucir con este evento, no sólo al quedar demostrada la doble cara del supuesto “paladín de la justicia mundial” quien siempre ha declarado que todo lo que hace lo hace en nombre de la paz, la libertad y todos los buenos valores que salen en el diccionario. La hipocresía también ha salido a flote cuando todas aquellas personalidades que siempre atacan a EEUU actúan como si éste fuese el único país q habla mal de otro. A ver, ¿Cuántos diplomáticos han usado alguno de los siguientes términos? Gringo, Yanqui, Cerdo, Imperialista, Negro o Negrito (refiriéndose a Obama), Come mierda, etc. ¿Cuántos gobiernos contemplan la prevención y vigilancia a los EEUU o incluso el ataque a esta nación?

¡No me malinterpreten! Es genial que Wikileaks exista y que haya sacado a la luz esos documentos. Mucha gente cree que los “gringos” están en Afganistán para "luchar contra el terrorismo" y en Irak para "defender la democracia”, que los EEUU son incapaces de jugar sucio, no fabrican golpes de Estado (muchas veces en contra de la misma voluntad democrática), no intentan controlar el globo debido a fines económicos, que no menosprecian al tercer mundo y otro sin fin de mitificaciones sobre las buenas intenciones norteamericanas. Esta filtración de datos sirve, por supuesto, para aplacar esa ingenuidad colectiva que tienen muchos de los que defienden al “destino manifiesto” y el “sueño americano”. Pero, me encantaría que Wikileaks pudiera hacer lo mismo con documentos venezolanos, argentinos, cubanos, iraníes, franceses, italianos, rusos, etc; para dejar en evidencia que este comportamiento no es exclusivo del “gringo” sino del ser humano en general, sobre todo el que se dedica a la política.

Es sorprendente comprobar que las relaciones diplomáticas están basadas en la hipocresía, pero que no podemos decir ahora que EEUU es el único que actúa de esta manera. Esta evidencia apunta, en todo caso, a que todos los países lo hacen. Es una advertencia a que el nacionalismo ciego, la creencia dogmática de las buenas intenciones en la acción del gobierno y la política de una nación, el fanatismo que impide cuestionar y criticar a nuestros líderes y esa ingenua y maniqueísta idea de que la política internacional se divide en “buenos” y “malos”, no es más que una forma de pensar errada, insensata, inconsecuente e incluso producto de una mitificada construcción que responde precisamente a motivos mucho más individualistas y menos altruistas que lo que la propaganda nos quiere hacer pensar. Esta filtración de información nos invita, más que a criticar y apuntar con el dedo al vecino del norte, a pensar cuan parecida será la forma en que se maneja nuestro propio gobierno.

Luis Grande
Periodista – Videógrafo – Cineasta

De comienzos y pequeñas ideas

EDITORIAL #1 - DIC 2010

Es una convención social de estos tiempos pensar que todo comienzo es difícil. Quizá sea por las implicaciones incómodas que tienen los cambios o porque, por lo general, sentimos cierto temor ante las cosas que no conocemos y en las que nos sentimos inexpertos.
Sin embargo, mi experiencia ha sido completamente diferente hasta llegar a considerar que los comienzos no son para nada difíciles. La emoción de lo nuevo: estrenar un nuevo atuendo, el olor que tiene un nuevo automóvil, decorar tu nuevo departamento, hasta el inicio de clases de un curso, carrera, etc. Hay en todo esto una sensación de renovación, una apertura que se traduce en una nueva oportunidad de hacer bien las cosas. Algo que –tácitamente- demanda lo mejor de ti.
Y, dentro de esta emoción por la novedad, no hay nada que represente una dificultad: nos encanta tener nuevas hojas blancas para poder escribir en ellas y hacerlo bien esta vez.
Ahora bien, no todo es un camino de laureles. ¿En qué radica la dificultad de los nuevos comienzos, entonces? Pues, lo que se revela como un reto es continuar: salir del “vamos” para pasar al “continuemos”. Muchas personas tienen buenas ideas, grandes planes, suben los primeros escalones pero sus voluntades se ven intimidadas, inhibidas ante al compromiso y, finalmente, abandonan.
Las ideas nuevas generan entusiasmo, pero realmente somos puestos a prueba cuando debemos pasar a la ejecución y mantenernos ahí. No dudar de nuestras capacidades, tener la entereza para materializar nuestras iniciativas y tener la visión y confianza en nosotros mismos para poder llevar nuestros proyectos a cabo.
Hoy damos comienzo a esta pequeña idea con todo el entusiasmo que un nuevo emprendimiento puede generar; con la certeza de que tendremos la constancia necesaria, no sólo para mantenernos, sino para nutrirnos en el proceso, y llevar la idea incluso más allá de nuestras primeras expectativas.
Definitivamente, lo difícil no es comenzar, lo difícil –e increíblemente, emocionante- es lo que viene después.
Bienvenidos a esta pequeña idea. Bienvenidos a Las Loterías de Babilonia.  


Adriana Bolívar
adreegrafia.tumblr.com