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20.1.11

La Superciencia del Entendimiento


A estas alturas del siglo 21 con un nutrido historial armamentista artífice de tragedias por doquier, y nosotros aún apostando unánimemente a la terquedad. Ghandi era grande, y sin embargo su legado en muchas ocasiones perece. Es que ciertamente tenemos un pensamiento general embaulado en la intolerancia, lo cual hace que nos cueste el universo entero ponernos en sintonía, amén de defender un punto, una postura, o una posición que a juicio propio parece ser la inmaculada verdad y nada más…Por supuesto, a nadie le gusta reconocer errores ni equivocaciones, y a todos nos gusta gozar de la aceptación del colectivo.
“La vaina es así y punto”… Es la expresión firme que hacemos en Venezuela cuando defendemos un enfoque en medio de una diatriba, sin concentrarnos en escudriñar si tenemos o no la razón, magnificando así un asunto cual globo de goma inflándose paulatinamente de helio. Y si es de echarnos coñazos, los echamos… He llegado a ver a un par de carajos entrompándose en un sitio público por razones tan triviales como un puesto en una cola o un frenazo de automóviles.  Entretenimiento interactivo, ¡sí! Pero con un trasfondo que lamentar.
¿Tanto cuesta atinar el sentido lógico de las cosas en nuestro cerebro? Cuestión de contrarrestar ese chispazo causado por el sentimiento de orgullo, que tiene la fuerza de un tanque de guerra que en ocasiones bombardea sin compasión ni medición. Me cuesta creer que se trate de una tarea tan complicada, y al contarlo, el 83 % de la masa me responde “es que tu eres demasiado pacífico”, sabiendo yo que lo que en realidad quieren decirme es: “pajúo!”.
Yendo al grano, he aquí mi punto de vista: en la vida hay cosas por las cuales no vale la pena molestarse de modo tal de producir un malestar que al final nos va a perjudicar a nosotros mismos. Y más aún si nos percatamos de que estas situaciones fácilmente pueden presentarse todos los días ¿Que existen otras que sí lo ameritan? Obviamente… Pero queda de parte del criterio lógico de cada quien en saber por cuáles cosas o situaciones vale la pena lanzar el primer golpe.
Si no te gustó este texto, si no estás del todo de acuerdo, ¿¿Qué importa??... Ten tu criterio, aplícalo, pon una canción de Cultura Profética y sé feliz. Me da ladilla molestarme.

Hernán J. Rivero
Ingeniero Civil y Músico

11.12.10

El Mesías

Gran parte de la sociedad aún cree en el Mesías. Eh, sí. Pero no en el Mesías religioso y espiritual, hablamos del mesías que alimenta, que sirve el pan, pero que no enseña a amasar, del mesías que mantiene. Que no importa si ese mesías es pequeño, retaco o simplón, o si no tenemos ningún interés en común, lo que nos atrae de él es la idea de vivir sin tantas complicaciones económicas, claro, porque ese es el típico alegato. ¿Estamos, hombres y mujeres de ahora, dispuestos a dejar nuestra libertad por comodidad y aburrimiento? Porque no les hablo de amor, o esfuerzo personal, sino subordinación absoluta hacia ese individuo al que de ahora en adelante le pertenecemos. El Mesías es quien te ata y puede ser una analogía de muchas situaciones.
Creo que nuestras sociedades pierden cada día ese crear y arriesgarse a descubrir sus capacidades para encerrarse en lo primitivo. La utopía sería la mejor manera de definir ese estado ideal en el que quisiera ver a mis semejantes. Todos podemos desarrollar destrezas. Quizás, hayamos dejado a un lado esa idea de “ser” por no “hacer”. Esta es una frase común de quien eligió el camino más fácil, porque con nostalgia recuerda ese momento en el que todo pudo haber cambiado. Porque pasa ante nosotros el chance de vivir de acuerdo a nuestra intuición y pasión y por miedos lo dejamos ir.
Pero, claro, todo suena convincente y cercano, hasta que llegamos a la práctica, ¿cómo lo hago? Estamos en capacidad de dejarnos llevar por lo que pensamos y asumir riesgos. Pues, sí lo creo. Nuestras sociedades latinas enfrentan crisis, pobreza, es algo patético. Pero no estamos a nivel de cambiar el mundo pero sí mejorar lo que somos. Nunca está de más adentrarse en lo desconocido. Quizá no podamos dejar los catorce años de carrera en una empresa. Quizá esto es no es contigo que has estado toda tu vida tan claro de lo que quieres y vives de eso. Y el Mesías no es más que encerrarte en ti mismo y perder lo que el otro tiene para ofrecerte. Todos los días nos renovamos. Mira hacia delante, puedes estar perdiendo el momento más hermoso de tu vida.
Gilmar Bastardo
Periodismo - Teatro - Publicidad
gilmar1600@gmail.com / @gilmarbastardo