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11.8.11

Mis películas preferidas


Quiero pensar que realmente el cine trata o debería tratar de esto: dejar huella en nuestras vidas.
El primer ejercicio al cual me apliqué tiempo atrás fue de llegar a una clasificación de mis películas favoritas y confrontarlas con las de un amigo cinéfilo. Intercambiamos nuestras listas, nuestro “top 25”, y coincidieron 2 películas.
Las demás películas de nuestra lista eran como describir nuestra personalidad y nuestra historia. Incluso me permitió conocer mejor a mi amigo al saber cuales habían sido sus emociones cinéfilas. Al haber vivido en países de habla hispana yo incluía naturalmente algunas películas españolas, argentinas y mexicanas. Él había sido más asiduo al cine de arte francés de la última década.
Llegamos a un total de 48 películas que pensamos imprescindibles o que podríamos recomendar. No obstante, el debate entre nuestras listas no era tan fácil. Algunas películas de su lista me parecían de poco interés, no me habían producido ninguna emoción mientras él me preguntaba porque había puesto la película Mulholland Drive (David Lynch, 2001) segunda de mi lista.
Mulholland Drive, justamente, sea tal vez mi primera gran emoción cinéfila. Vi esta película el domingo 21 de abril del 2002 acompañado por un amigo y una amiga sin realmente saber lo que íbamos a ver.
Era el día de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia. Anunciarían los resultados mientras seguíamos atrapados en la sala tratando de sentir o entender la complejidad de la obra de David Lynch.
El pase a segunda vuelta del líder de la extrema derecha francesa pasó a segundo plano y, al salir del cine, nos fuimos los tres a intercambiar impresiones y dudas en un bar de Lille. Esta película no dejó nuestras conciencias en paz, se amontonaban preguntas y comentarios que teníamos que compartir, hubiese sido imposible volver a nuestras casas para retomar un ritmo normal. Imposible también comentar el resultado electoral cuya gravedad sentiríamos al día siguiente. Habíamos sido golpeados por la brutalidad del genio de un cineasta que buscaba en sus películas crear emociones nuevas. No recuerdo cuantas horas o cuantas cervezas duró esta tertulia pero duró lo que tenía que durar para completar la obra.
Cuando me preguntan qué tipo de películas me gustan, suelo dar este ejemplo y suelo dar como criterio el hecho de tener la película viva aun después del genérico de fin de la película. Una película que ya no cobra vida después de haberla visto no podrá nunca llegar en mis listas.
La palabra “FIN” de una película debe ser una invitación a seguir dialogando con la obra, a cuestionarla. El espectador debe ver en la palabra ‘fin’ el principio de su trabajo, el de la reflexión y de las perspectivas que nos dan las imágenes que acabamos de ver.
Desde el 21 de abril del 2002 he cambiado mi manera de ver el cine y trato de ver películas más cercanas a mi personalidad.
El cine debe ser un arte cuyas emociones se comparten.

Aqui viene mi lista de hace ya años y que sigue evolucionando con el tiempo y las emociones que me da el cine. Les invito a comentarla o simplemente a ver estas películas aunque no garantizó que todas les van a gustar. También pueden meter sus listas de películas preferidas en los comentarios para invitarme a ver nuevas películas (no tiene que ser una lista de 25, puede ser una lista de 3, de 5 de 10...)

1. The graduate – M. Nichols
2. Mulholland drive – D. Lynch
3. Lucía y el sexo –J. Medem
4. Tres Colores: Rojo (Trois couleurs: Rouge)- Kristof Kieslowski
5. Abre los ojos – A. Amenábar

6. Amores Perros & 21 grams – A. González Iñárritu
7. La piscine – J. Deray                                                                          
8. Jules et Jim – F. Truffaut
9. Le Parrain I&II Francis Ford Coppola
10. Swimming Pool – F. Ozon
11. Cesar et Rosalie (ella, él y yo) – C. Sautet
12. Reservoir Dogs – Q. Tarantino
13. American Beauty – S. Mendes.
14. Le clan des siciliens – H. Verneuil
15. Donnie Brasco – M. Newell
16. El hijo de la novia - Juan José Campanella
17. Cinema Paradiso - G Tornatore
18. Brother - T. Kitano
19. Taxi driver - M. Scorcese
20. The Wiseguys – M. Scorcese
21. American History X - Tony Kaye
22. Wild at Heart – D. Lynch
23. Requiem for a dream- Darren Aronofsky
24. Mystic River – C. Eastwood
25. Hable con ella – P. Almodóvar
26. Le coeur des hommes (Frenchmen)- M. Esposito
27. Los Peores años de nuestra vida- Emilio Lázaro Martínez


 Thomas D.


30.3.11

Carta de amor

Te conocí hace 7 años.
            Había terminado mis estudios en Madrid y quería conocer el mundo, me subí entonces a este avión rumbo a Lima, Perú, sin imaginar que me iba a enamorar de ti.
            Me sorprendiste: cantabas, bailabas, reías, nunca descansabas. Hablabas idiomas cuya existencia desconocía. Estos idiomas te ayudaban a recordar de dónde venías, tu pasado.
Nos conocimos en el Perú y nos fuimos a Argentina juntos unos días donde empezó el romance. Meses después, en República Dominicana nos volvimos a ver para conocernos más y prolongar nuestras aventuras. Seguí aprendiendo de ti y de tus encantos.
Nos despedimos como uno se despide de su amor de verano, convencidos tanto de la sinceridad de nuestros sentimientos como de la imposibilidad de seguir esta aventura sentimental. Regresaba a Francia, mi país, para trabajar y ganar experiencia laboral.
Lejos de ti no dejaba de pensar en ti, en cuanto te echaba de menos. Dos años sin verte me parecieron eternos.
Celebramos nuestro reencuentro en México y me convencí aun más de lo que sentía por ti. Esto no era simplemente aquel amor de verano.
Decidí ir a Venezuela para vivir contigo. Me llenaste de felicidad, me enseñaste a bailar y a vivir a lo caribeño. Pero, un año después, nos tuvimos que separar. Tu situación en Venezuela era difícil y no alentaba a construir algún futuro. Seguíamos prisioneros de la inestabilidad. Sabía también que si me quedaba contigo sería para siempre, no habría marcha atrás. Te abandoné por miedo de enamorarme definitivamente. En ese momento la razón le ganó al corazón y te tuve que dejar.
Por miedoso o por tonto, regresé, entonces, a Madrid en busca de mi primer amor, un amor con más seguridad sentimental y económica, lejos de la incertidumbre de la relación que tenía contigo. Pensé que me quedaría en Madrid por siempre. ¿Pero cómo olvidarte? Por las calles de Madrid te recordaba en aquel bar argentino o aquel restaurante peruano, reconocía tus acentos y tu sabor. A pesar de la distancia tu recuerdo seguía más vivo que nunca.
Decidí volver a verte en enero del 2009 “solo por unas semanas” en Argentina y en Chile. Vine para ver cómo estabas, para decirte adiós. Quedaríamos como amigos y nos distanciaríamos tanto física como sentimentalmente para siempre. La razón seguía guiando mis planes.
No obstante, al pisar estas tierras, al volver a sentirte y a compartir emociones contigo decidí quedarme. Ya no quería que fueras parte de mi pasado, quería imaginar mi futuro contigo. Hoy, 2 años después no te quiero dejar jamás y mi decisión es definitiva. Dejé de lado la cobardía sentimental de la juventud y te entrego mi corazón.
Me enseñaste tantas cosas, hice tantos viajes gracias a ti, conocí tanta gente a tu lado. Todo lo que descubro a tu lado tiene un sabor especial, todo lo haces bonito.
No eres fácil de entender a veces y todavía eres joven e imprevisible. Los problemas políticos que a veces sufres no cambian ni tu corazón ni tu identidad.
Eres el resultado de un gran mestizaje, eres el futuro del planeta.
América Latina, te amo con todo mi corazón y te deseo otros 200 años de vida sana y de independencia.
Cariñosamente,

Thomas D.

13.12.10

El buen vino - el buen gusto

¿Cual es el mejor vino?
Algunos dirán que el mejor vino del mundo es el que encabeza la lista anual de Parker o de la revista Wine Spectator.
"Mecánicamente" tienen razón. Estas clasificaciones están hechas con reglas muy estrictas que valorizan cada detalle de un vino, pudiendo llegar a la conclusión de que tal vino supera al otro. Hay también que felicitar de alguna manera este trabajo que promociona la excelencia en el trabajo de los vinos. La inversión y el compromiso de calidad de algunas bodegas.
No obstante, no creo y no quiero que nuestro gusto sea mecánico o estandardizado.
Nuestro gusto es parte de nuestra identidad nacional, regional y personal. Yo, francés, criado en la ciudad de Lyón, siempre tendré una inclinación por un buen cotes-roties o un chateauneuf du pape antes que un bordeaux o que cualquier vino de otra zona del mundo que tenga mejores calificaciones. Estoy condicionado por los vinos elaborados cerca de donde me crié y éstos fueron la base del desarrollo de mi paladar enológico.
También, cada vino está asociado con un buen momento, una ocasión especial. En mi caso, el mejor vino que haya tomado nunca es probablemente un blend de la Bodega Finca Las Nubes (JL Mounier) en Cafayate, Argentina. Este vino no encabezará nunca la lista de Parker pero sí la mía por haberme dado una extrema satisfacción en un lugar excepcional y con gente especial.
Si este artículo no fue lo suficientemente claro, se podría resumir con esta frase que un día me dijo un sommelier cuando le pregunté cuál era su mejor vino: "el mejor vino es el que le gusta más".
Como nos gusta una mujer o un hombre sin tener que dar más explicaciones, el vino igual nos sabe diferente a todos. Nadie nos puede imponer nuestros gustos ya que éstos conforman nuestra personalidad.

                                                          Cafayate, Argentina (2007)


 Thomas D.